- 2-13-2009
- Categoría: Testimonios
Mi Primera Ruta
Del 12 al 15 de noviembre del 2008 viví la experiencia más INCREÍBLE de toda mi vida: Hacer la famosa Ruta de los Conquistadores. Era una meta que me había propuesto desde hace rato pero que gracias al patrocinio de Alpina y al Centro de Nutrición Larisa Páez pude realizar en el 2008. Describir lo que se siente hacerla es realmente difícil, en definitiva hay que estar ahí, son demasiadas las emociones que se viven.
Salimos el 12 de noviembre a las 5:00 am del Hotel Best Western en Jacó. Nos esperaba una etapa muy larga de 110 Km que concluía en Swiss Travel- Ciudad Colón. Desde la línea de salida ya mis pulsaciones estaban elevadísimas. Se le salen las lágrimas a uno con solo estar colocado en esa línea, el conteo que está a punto de dar la salida le pone a uno la piel eriza. Ver a gente conocida, a los amigos que madrugaron para dar asistencia dando palabras de aliento, llamadas de la familia, de amigos, en fin se siente uno ya un ganador! Sabía que iba a ser una etapa durísima pero me sentía preparada, de fijo llegaba a Ciudad Colón así durara mucho. Y así fue. Salir de Carara me tomó casi 6 horas. El barro estuvo realmente difícil, costaba avanzar, llegué al famoso “Playón” al medio día, ahí comí algo y me esperaba todavía la mitad de esa primera etapa. Iba con mucho dolor en un pie pero aguantando, subí Grifo Alto realmente cansada. Topé con la suerte de toparme a un competidor español que no se sentía muy bien, le regalé unas Alka Seltzer que llevaba y en señal de agradecimiento me acompañó el resto del camino, lo que lo hizo mucho más ameno. Ya iban ahí como 9 horas de competencia, yo con susto de que me cerraran la meta. Al final llegué en 11:34 horas!! Que emoción primera etapa CONCLUIDA!!! Entre abrazos, lágrimas y risas cierra uno esa primera etapa y de ahí a comer, dormir y descansar para el siguiente día.
Llegó la segunda etapa y esa salía a las 7am de Swiss Travel y concluía en Terramall para una etapa 76 km. Fue una etapa más corta que la del día anterior, me tomó 7:46 hrs en concluirla; una etapa sin mucha complicación, larga pero con mucho asfalto y mucha cuesta, hizo mucho calor y obviamente ya las piernas se sienten cansadas. Seguía el dolor del pie molestándome pero no perdía el enfoque de que llegaba hasta el final.
Llegó el día 3, salimos de Terramall a las 7 am y nos tocaba subir al Volcán Irazú para luego bajar hasta Aquiares de Turrialba, eran 66.7Km totales de recorrido. Todos me decían que esa era mi etapa. Pues como vivo en San Ramón de Tres Ríos entreno mucho ahí y la verdad me lo creí, subí el volcán como nunca. Iba pasando montones de gente, me sentía súper fuerte! Iba sonriendo, cantando en fin FELIZ de ver a mi familia con la bandera de Costa Rica dándome ÁNIMO. Llegué a la cumbre, me tomé un chocolate caliente y empecé a descender hasta Turrialba. En lo personal NO me imaginé NUNCA lo técnico de ese trayecto. Basta decir que duré más bajando que lo que duré subiendo al volcán, venía desesperada, toda la gente me pasaba. No aguantaba el dolor de brazos! Finalmente después de 7:23 hrs crucé la meta en Turrialba. En lo personal, por lo técnico de la bajada, fue la etapa más dura.
Llegó el tan esperado día 4! Salimos de Turrialba a las 7am y nos esperaban 125Km para llegar a la META FINAL en Playa Bonita Limón. Salí cansada, sólo quería llegar hasta el final! Iba malhumorada no sentíai fuerza en mis piernas, veía como la gente avanzaba y yo sentía que me quedaba atrás. Llegamos a la famosa cuesta de la Alegría y el calor era insoportable. Mi hermana y mi cuñado me estaban dando la asistencia y sólo les pedía que me echaran agua encima porque no soportaba el calor. Llegando a la Herediana me topé a mis amigos que me estaban esperando ahí para apoyarme y verlos fue una inyección de energía. Empecé a pedalear más duro. Las piernas ya no me pesaban tanto. Me pegué a un grupo de muchachos que alcancé y ahí en grupo fuimos trabajando en esos planos interminables de Limón. Llegamos a las famosas líneas del tren y las pasé feliz! Eran 6 puentes en total, los iba contando todos 1, 2,… ya casi pensaba... Le pedía a Dios por un poco de sombra pues el calor era INSOPORTABLE! Cuando llegué a los pantanos y al último punto de control me dijeron: ya llega muchacha, la meta está cerca. Ahí empecé a darle durísimo… sentía como el corazón se me iba a explotar. Llegué a Moín. Al asfalto después del barro de los pantanos y los ojos se empiezan a llenar de lágrimas ya ni veía ni podía respirar NI NADA! Solo pedaleaba como en automático y de repente ví: la META!!!! Que SENSACIÓN! Es REALMENTE INCREÍBLE! Se siente uno como si hubiera ganado la competencia. Le di tantas gracias a Dios por permitirme concluir la carrera sin ningún contratiempo. Cada una de las etapas iba ofrecida para un miembro de mi familia y se cumplieron TODAS! Nunca voy a olvidar esas sensaciones que le ponen a uno la piel eriza, ver a mi familia con los ojos llenos de lágrimas en casa, se morían de susto en pensar que no fuera a terminar; los mensajes en el teléfono después de cada etapa de toda la gente preguntándome cómo me había ido, las palabras de ánimo, los carteles que hicieron. Fue tanto el apoyo que en serio los demás competidores ya se sabían mi nombre y me decían: usted es Gloriana verdad? Sí que tiene buena barra☺!
Para concluir quiero dar gracias INFINITAS A TODAS las personas que me apoyaron y me dieron asistencia en cada etapa: A mis papás, mis hermanas Cata y Mariela, a mis cuñados: Esteban y Alfredo, mis amigos del alma: Jime, Caty, Lottie (por los masajitos que me revivieron), Marianela, Glory C, Alvaro S, María (por esa bici que hizo la diferencia), Carlos, Maria Laura, Alex, Daniel, Alejandro J… la lista es larga pero ellos saben quienes son pues estuvieron conmigo al pie del cañón SIEMPRE. Al patrocinio de Alpina y el Centro de Nutrición Larisa Páez que sin su ayuda esta historia ni hubiera comenzado. A mi entrenador Yamil Brenes. Gracias también a todos mis pacientes que participaron en esta competencia pues sus consejos y experiencia me sirvieron muchísimo: Marco Chinchilla, Ronald Arias, Marcel Donoso y Elisa Fallas. Todos ellos pacientes, excelentes deportistas pero sobre todo amigos que concluyeron exitosamente la carrera junto conmigo.
A todas las personas que lean esto los motivo para que sigan sus sueños! Nada en esta vida es imposible! Solo hay que proponérselo!
