- 5-14-2008
- Categoría: Testimonios
Elmer Fonseca
Cuando Catalina me pidió que escribiera sobre mi caso, me pareció bien, sin embargo, cuando me senté a escribir no sabía qué contarles.
Se me hizo sencillo comenzar diciendo que soy una persona normal, con un peso y porcentajes de grasa saludables.
Ahora bien el propósito de mi visita al Centro de Nutrición perseguía un objetivo, el cual hasta puede ser catalogado como simple y mera vanidad. Yo quería aumentar de peso, en realidad lo que quería era ganar masa muscular.
Lo hice porque desde hacía más de año y medio estaba asistiendo al gimnasio, al principio como una necesidad, ya que requería recuperarme de una lesión en mi hombro derecho, y de otra lesión en mi rodilla derecha (la más grave; ruptura de ligamento lateral interno). Una vez recuperado de mis lesiones seguí asistiendo al gimnasio ya como parte integral de mi diario vivir, sin embargo, no estaba viendo los resultados deseados. Es decir no estaba obteniendo los músculos que según yo quería tener.
Cuando Catalina me atendió por primera vez, y le dije que lo que quería era ganar masa muscular, me explicó claramente que no se le puede pedir a nuestro cuerpo algo que no puede dar, que la genética de todos es diferente, pero que me iba a ayudar con un plan de alimentación que me permitiera aumentar de pero de forma saludable. Así que nos trazamos un objetivo que yo pudiera lograr. Para ello me indicó que requería de mi parte disciplina en dos aspectos fundamentales, seguir el plan de alimentación y hacer ejercicio regularmente en el gimnasio, pues de nada serviría hacer mucho ejercicio si no comía bien, y tampoco serviría de ayuda seguir el plan de alimentación si no hacía el ejercicio disciplinadamente.
Cuando inicié con el plan de alimentación pesaba 118 libras, hoy en día peso 129.5 libras. El porcentaje de grasa inicial era de 12.7% y hoy en día es de un 10%.
Debo decir que al principio no fue fácil. No fue fácil acostumbrarse al plan de alimentación; así como tampoco fue fácil ser constante con el ejercicio, ya que por mi trabajo, había ocasiones en las que no podía asistir al gimnasio con la regularidad requerida.
Sin embargo el día de hoy puedo decir con mucha alegría que he logrado el objetivo.
Lo más importante que he aprendido en este proceso es la perseverancia y la disciplina, así como también tener los pies muy buen puestos sobre la tierra, pues siempre he trabajado de acuerdo a mis posibilidades y aptitudes físicas.
Creo que a todos nos gusta vernos y sentirnos bien, y yo mismo he sido testigo de que es posible mejorar la condición física y de que es posible mejorar nuestro físico a través de dos elementos fundamentales: 1– un buen plan de alimentación y 2– hacer ejercicio constantemente. A esto debe sumarse la disciplina, la perseverancia, tener un objetivo claro y realizable, así como también estar consciente de cuáles son las capacidades y aptitudes físicas de uno mismo. Esto último es importante para que las cosas no se vuelvan una obsesión, para que uno no se sienta deprimido por no lograr un objetivo que desde un principio puede ser inalcanzable.
Debo decir que hoy en día, es parte de mi rutina diaria el ejercicio y mantener una buena alimentación. Me siento mucho mejor tanto física como mentalmente, y hasta he mejorado mi rendimiento en el trabajo, así como también en el manejo del estrés.
Además, es muy agradable cuando las personas que lo conocen a uno desde hace tiempo atrás hacen comentarios favorables con respecto a los cambios físicos obtenidos.
Para terminar agradezco a Catalina, por sus recomendaciones y sobre todo por animarme siempre en la consecución del objetivo propuesto, porque con cada cita me mostraba tanto los aciertos, como los desaciertos. Los aciertos para felicitarme y animarme a seguir adelante, y los desaciertos con el afán de corregir a sabiendas de que el objetivo trazado era realizable. Debo agradecer también a los instructores del gimnasio al cual asisto, quienes también me han ayudado a lograr el objetivo.
